¿Por qué los cristianos nos oponemos al aborto?

El aborto es uno de los temas éticos que más controversia ha generado en la historia reciente de la humanidad. En muchos países, los sectores liberales han ganado terreno y han logrado que el aborto sea despenalizado; mientras que en otros, como es el caso de la República Dominicana, aún se libra una batalla en el congreso nacional entre abortistas y pro-vidas. Históricamente, los cristianos, tanto católicos como protestantes, nos hemos caracterizado por nuestro antagonismo y repulsión a la «interrupción del embarazo», pero ¿por qué lo hacemos?, ¿por qué nos oponemos los cristianos a la despenalización del aborto?

Los cristianos nos oponemos al aborto porque para Dios, la vida humana es valiosa desde la concepción hasta la muerte y lo que es valioso para Dios, debe serlo para nosotros.

Una de las excusas más absurdas que presentan los abortistas es que, supuestamente, lo que está dentro del útero de una madre no es una vida, sino hasta su nacimiento. No obstante, eso no es lo que piensa Dios ni lo que la Biblia nos enseña. Las Sagradas Escrituras revelan que Dios escogía a personas para asignaciones especificas desde que estaban en el vientre de sus madres. «Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones» (Jeremías 1:5 NVI).

Si el versículo anterior no los convence, entonces veamos lo que dijo el apóstol Pablo acerca de su llamamiento: «Sin embargo, Dios me había apartado desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia». (Gálatas 1:15 NVI). Si la criatura que se encuentra en las entrañas de una mujer no fuera una persona, ¿qué sentido tendría que Dios la escogiera desde que estaba en el vientre? ¿no hubiera sido mejor esperar a que nazca para escogerla?

Además, Dios no es el único que piensa de esta forma. La ciencia misma demuestra que un feto es una persona, porque desde la concepción, se registra la formación de un patrón genético completamente independiente del de la madre, y si existe tal patrón génico, ¿no es esto una prueba de que lo que se forma dentro de la matriz de esa mujer es una vida humana?

¿Qué hay de las tres causales?

En algunos países donde el aborto es todavía ilegal, se ha aprobado la realización de este cuando la vida de la madre corre peligro, cuando hay deformaciones en la criatura y cuando el embarazo es producto de una violación. Esto es lo que se conoce como las tres causales. Las tres causales parecen algo noble, sin embargo, si hacemos un análisis de cada una, nos daremos cuenta de que los argumentos a favor de la despenalización del aborto en estos casos no tienen mucho peso.

Empecemos por el primer caso, el aborto legal cuando la vida de la madre corre riesgo. Usualmente, se aboga para que se realice un aborto cuando se presenta una preeclampsia, eclampsia o cuando existen condiciones cardiacas comprometedoras. No obstante, estudios realizados han demostrado que el 90% de los abortos ocurren en los primeros tres meses de gestación del bebé; sin embargo, las enfermedades anteriormente mencionadas tienen lugar durante los últimos meses del embarazo. ¿Qué está pasando entonces? Se está utilizando la preservación de la vida de la madre como una excusa para asesinar criaturas indefensas.

Además, en el caso hipotético de que se presente una situación real en la que la vida de la madre esté en peligro, la Dr. Patricia E. Acra aclara en un artículo que escribió recientemente en el Listín Diario “que en la mayoría de las ocasiones en que una madre corre peligro de muerte por enfermedad durante el embarazo, se puede efectivamente preparar a ese feto y a esa madre para un parto prematuro y así se salven ambas vidas”. Pueden leer el articulo de la Dr. Acra dando clic aquí.

¿Qué tal si la criatura tiene deformaciones congénitas? ¿permitiremos que nazca de todas formas? Me parece que esta es una pregunta que ni siquiera debería hacerse, porque como bien dice la Dr. Acra “…una madre, en su sano juicio, no desecharía un hijo, una hija porque tiene cáncer, o porque tuvo un accidente y quedó paralítico, paralítica. Si en estas circunstancias dejamos todo para luchar por ellos, ¿porque negarle ese mismo apoyo que necesita desde el inicio de su vida?”. Yo estoy consciente de que decisiones como esta no son tan fáciles de tomar, pero es bueno recordar que Dios es un Dios de milagros y hay muchos testimonios de personas que, según los doctores, nacerían con problemas de salud, pero Dios intervino e hizo un milagro en sus vidas.

La última causal es la que procura que se efectúe un aborto cuando el embarazo ha sido producto de una violación, sin embargo, los embarazos por violación son bastante escasos. De acuerdo con los resultados de estudios prestigiosos, menos del 1% de los abortos se lleva a cabo porque el embarazo sea el producto de una violación. Además, según dice la Dr. Acra “solo en raras ocasiones una mujer violada queda embarazada, sencillamente por la incapacidad de la víctima de lograr relajarse durante el acto que la atropelló, sorprendiéndola. La tensión del momento crea una alteración de la mucosidad vaginal que dificulta la llegada del esperma a fecundar al óvulo y producir el embarazo”. Por otro lado, el Journal of the American Medical Association reveló que de 4,500 casos de violaciones registradas y tratadas medicamente durante un lapso de diez años, ninguna resultó en embarazo.

Y como dijo alguien en una ocasión, cuando ocurre un embarazo por violación, hay tres agentes que forman parte del hecho: un culpable (el violador), una victima (la mujer violada) y un inocente (el bebé). Si para solucionar el caso decidimos matar al bebé, ¿no estamos castigando al inocente?

Estimados lectores, según el portal web de la Organización Mundial de la Salud, entre los años 2010 y 2014 se registró un promedio anual de 56 millones de abortos provocados. ¡Eso es inconcebible! Eso es un genocidio legal. No podemos permitir que este tipo de crímenes se siga perpetrando. Los cristianos debemos alzar nuestras voces y gritar que nos oponemos al aborto, debemos orar para que Dios no permita que en nuestros países se siga legalizando esta práctica, pero sobre todas las cosas, urge que seamos sabios cuando nos toque elegir a nuestras autoridades, porque al final, ellos son los que decidirán en torno a temas como este.

Con cariño,

Emmanuel Paniagua.

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2 comentarios en «¿Por qué los cristianos nos oponemos al aborto?»

  1. Sin desperdicio
    Orar ,orar y orar para que el señor ilumine los corazones de quienes toman las decisiones y que estos sean temerosos de el.

    Manito es un placer leerte ,Dios te ha dado un hermoso don .

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