Juez martillo con la sagrada biblia sobre fondo negro | Foto Premium

La justificación es el acto a través del cual Dios declara justo a aquel que cree en Cristo Jesús. No es que el pecador sea justo, sino que es el mismo Dios que así lo declara porque el pecador ha depositado su fe en el Señor Jesucristo.

Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia (Rom. 4:3).

La justificación es un término legal que presenta al pecador ante el tribunal de Dios para recibir condenación por los pecados que ha cometido. Pero en vez de ser condenado es judicialmente pronunciado no culpable. Dios lo declara justo.

Cuando Dios justifica a un pecador, Dios lo pone en la posición de un hombre justo. Es como si nunca hubiera pecado, debido a que Dios se olvida de esas transgresiones. (Jer. 50:20).

Efectos de la Justificación.

  1. Perdón o remisión de pecados (Hch. 13:38,39).
  2. Restauración en el favor de Dios.

El pecado desencadena la ira de Dios.

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”. (Rom. 1.18).

 Sin embargo, cuando el hombre es justificado, la conexión que existía entre el hombre y Dios vuelve a ser efectiva y el pecador es librado de la ira de Dios.

“Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Rom 5:9).

     3. La imputación de la justificación de Cristo.

Imputar significa “poner”, depositar a favor de la cuenta.

En la justificación, los pecados del pecador le son imputados a Cristo y la justicia de Cristo se le imputa al pecador.

Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios” (2 Corintios 5:21 RVC).

 ¿Cómo ocurre la Justificación?

  1. No por buenas obras.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8,9).

    2. No por guardar la ley.

Porque por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de él, ya que por medio de la Ley es el conocimiento del pecado”. (Rom. 3:20).

Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la Ley, por cuanto por las obras de la Ley nadie será justificado” (Gálatas 2:16).

   3. La Justificación es por la Gracia de Dios.

El término gracia se utiliza para significar cualquier favor otorgado a otro, especialmente, cuando el receptor no merecía tal favor.

En el Nuevo Testamento tiene que ver con el perdón de pecados que es otorgado enteramente por la bondad de Dios sin que el pecador haya tenido que hacer nada más que aceptar dicha redención.

 “Y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Rom 3:24).

    4. Por medio del Sacrificio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Dios no puede perdonar nuestros pecados simplemente por hacerlo, sino que alguien debía pagar el precio por esas transgresiones, y como nosotros éramos incapaces de hacer eso, Él decidió enviar a su único Hijo para que pagara el precio por nosotros en la cruz.

Estimado, lector. Dios te ama de una forma que tú no te imaginas. Él quiere salvarte y quiere restaurar esa conexión que el pecado se robó. Es por eso que envió a su único Hijo a que muera en una cruz. ¡Sé sabio! ¡Ven a Cristo!

La mayoría de las informaciones aquí contenidas fueron extraídas del libro “Fundamentos de Teología Pentecostal” de Guy Duffield, y la imagen fue tomada de la galería de imágenes de Google.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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