¿Es bíblico que los creyentes reprendan al diablo?

Desde que soy evangélico, he venido cuestionando y poniendo en tela de juicio la fidelidad bíblica de algunas enseñanzas cristianas. No obstante, una de las que más ha llamado mi atención desde hace algunos años es la práctica de reprender al diablo. Es demasiado común en las iglesias evangélicas, especialmente, en los círculos pentecostales ver creyentes reprendiendo a Satanás, pero ¿es esta práctica realmente bíblica?, ¿cuáles pasajes de las Sagradas Escrituras la sustentan? En realidad, yo no he encontrado un solo pasaje escritural que le de valor a esta enseñanza.

Lo único que yo he visto en la Biblia que el creyente puede hacer en cuanto a Satanás concierne es resistirlo. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. (Santiago 4:7 RV1960). Además, como expresé en el párrafo anterior, nunca he visto un solo versículo de la Biblia en el cual un creyente esté reprendiendo al diablo. Si usted conoce alguno, le ruego que me saque de mi ignorancia, por favor. Entonces, ¿Satanás no se puede reprender en lo absoluto? Por supuesto que sí. Lo que he dicho no es que Satanás no pueda ser reprendido, lo que estoy afirmando es que nosotros, los seres humanos, no podemos hacerlo. Si nosotros no podemos, ¿entonces quién?  Aquel que tiene el poder y la autoridad para hacerlo: Dios.

Las veces que en la Palabra de Dios se hizo necesario reprender al enemigo de las almas, se le pidió a Dios mismo que lo haga. Un ejemplo de esto lo encontramos en Judas 1:9 donde el arcángel Miguel, cuando contendía con Satanás por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición, sino que más bien, le pidió al Señor que lo reprenda. Veamos el versículo: “Ni siquiera el arcángel Miguel, cuando argumentaba con el diablo disputándole el cuerpo de Moisés, se atrevió a pronunciar contra él un juicio de maldición, sino que dijo: «¡Que el Señor te reprenda!»”. (Judas 1:9 NVI). Aquí no estamos hablando de un simple mortal, estamos refiriéndonos a un ángel y no a cualquiera, estamos haciendo alusión a uno de los principales príncipes. “Durante veintiún días el príncipe de Persia se me opuso, así que acudió en mi ayuda Miguel, uno de los príncipes de primer rango. Y me quedé allí, con los reyes de Persia”. (Daniel 10:13 NVI, negritas nuestras). Sin embargo, Miguel, siendo un principado de las huestes divinas, no se atrevió él mismo a reprender al diablo. El otro ejemplo que encontramos en las Escrituras con respecto a este tema se encuentra en Zacarías capítulo tres. Observemos: “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. (…) [Zacarías 3:1-2]. En este ejemplo, tampoco estamos hablando de cualquier ángel, estamos hablando del ángel de Jehová, el cual, según creen muchos teólogos, es una teofanía: una figura pre-encarnada de nuestro señor y salvador Jesucristo. Si el arcángel Miguel ni el ángel de Jehová se atrevieron a reprender al diablo, sino que le pidieron a Dios que lo haga, ¿por qué queremos hacerlo nosotros?, ¿acaso somos más poderosos que ellos? De ninguna manera.

Estimado lector, no le pido que esté de acuerdo conmigo en este tema, usted tiene todo el derecho de diferir de mí, pero, como dije al principio, yo no encuentro fundamento bíblico que sustente esta práctica.

Con cariño,

Emmanuel Paniagua.

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